Ataque de Pánico
Ni tan abandonado, ni tan protegido
Los fóbicos experimentan las crisis de ansiedad sólo de dos maneras: una, que pueden ser vivenciadas por la persona, como un sentirse abandonada y desprotegida en un mundo amenazante y peligroso, con la percepción de sí misma de vulnerabilidad y debilidad. Acompañada de la sensación de que le pueden suceder cosas muy "terribles" y con la angustia de "no poder controlar la situación". La sintomatología básica es asténica. Esto quiere decir que la experiencia ‘pérdida de control’ es vivida en términos de poder desmayarse, perder el conocimiento o morirse.
La otra forma que toma el ataque de ansiedad es de tipo constrictivo. Es decir, la persona vive el miedo como si estuviera aprisionada, como si no pudiera liberarse físicamente, como una restricción a su libertad física, y la sintomatología está siempre localizada en la región toráxica, como una dificultad para respirar, por sentir el pecho como apretado y casi siempre en crisis de taquicardia. La persona tiene un ataque cardíaco y se percibe a sí misma sin ninguna posibilidad de "control" de lo que le está ocurriendo.
Estas dos formas se van alternando en la misma persona.
A estas conclusiones llegó el psiquiatra Vittorio Guidano, después de 20 años de investigación en este tipo de trastornos.
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