|
TRATAMIENTO DEL STRESSHemos hablado sobre el stress post-traumático en el hombre. En el primero vimos el que puede ser causado por factores ajenos a él, como los desastres naturales. En el segundo trataremos la tensión producida por la violencia que una persona ejerce sobre otra. Continuando con el tema abordaremos las terapias adecuadas para superar este tipo de problemas. Las secuelas sicológicas que siguen a un hecho traumático, cualquiera sea su origen, se demuestran con la aparición de síntomas neurovegetativos, reexperimentación del acontecimiento, trastornos del sueño, estado de hiperalerta, anestesia afectiva, irritabilidad, falta de concentración, pérdida de la memoria, estado de miedo, ansiedad permanente, depresión y retraimiento social. Estos pueden mantenerse durante años si no hay una intervención terapéutica adecuada. El tratamiento sólo logra realizarse luego de una evaluación de dos aspectos: grado de deterioro en el funcionamiento sicológico y evaluación del acontecimiento estresante. Este último se hará a través de las dimensiones siguientes: sorpresa y duración, amenazada de vida, pérdida y prolongación del sufrimiento y alcance del impacto. Acontecimientos traumáticos Las secuelas sicológicas luego de un desastre natural, como un terremoto, son diferentes para cada individuo. Alguien que perdió su casa con todos sus enseres, experimentará el hecho de modo más severo que la persona que vivió sola el sismo en un edificio de altura, mientras sus hijos andaban en bicicleta y que logró encontrarlos dos horas después del terremoto. La reacción de stress se refiere a una experiencia o acontecimiento en la vida del individuo, que tiene consecuencias fisiológicas para él. Estos hechos terminan en una perturbación del equilibrio orgánico, que se manifiesta con fuerza durante el suceso traumático, y posteriormente durante un período relativamente corto, algunas horas después que el estímulo ha desaparecido. Sin embargo, este desequilibrio puede llegar a ser crónico y reflejarse en una percepción continua de fuentes de amenaza. Por ejemplo, para un niño, el mal genio de sus padres podría significar golpes inminentes, o las calles oscuras ataque, para quien ha sufrido un asalto. La sintomatología emocional del stress es gran parte causada por lo que la gente piensa, imagina en este tipo de tratamientos son aquellas que incluyen programas conductuales (lo que el paciente hace) o cognitivos (lo que éste piensa e imagina, tratando de modificar las ideas erróneas). Ambas sirven para el manejo del stress. Hay investigaciones que señalan que las personas que aprenden a regular sus emociones muestran menos stress que quienes no lo hacen. Campos promisorios para el tratamiento de estos problemas son los procedimientos que usan técnicas de relajación muscular o biofeedback, que consiste en poner una respuesta fisiológica bajo control voluntario. Todas las técnicas de terapia tienden a reestructurar, a modificar las percepciones de amenaza, para hacerlas más realistas. Por ejemplo: el que siga temblando no significa que necesariamente vaya a haber un terremoto. Una afirmación como ‘ciertamente que puede haber otro, pero las posibilidades son cada vez menores’ evidentemente que produce mucho menos ansiedad que el pensar ‘va a seguir temblando, por lo tanto con toda seguridad va a haber otro terremoto’. Todos estos procedimientos son analógicos a los que se usan en los programas de autorregulación del stress, aplicados a personas en situaciones de vida normal, como es el caso de problemas de tensión en el trabajo. Informes verbales de terapeutas estadounidenses que han trabajado con víctimas de sismos, indican que quienes muestran una reacción de stress moderada, ansiedad, fobias y conductas de evitación pueden, a través de terapias de grupo, conseguir alivio rápido de los síntomas. En víctimas de violencia Con respecto a víctimas de ataques o maltrato, los problemas de ansiedad y miedo pueden ser manejados por otro tipo de técnicas más refinadas. Estas incluyen, entre otras, discriminación de las situaciones-estímulo que pueden gatillar los ataques de pánico, entrenamiento en habilidades de relajación muscular progresiva y profunda, detención del pensamiento, dialogo autoguiado y ensayo encubierto. Con el fin de extinguir la ansiedad asociada con los pensamientos intrusivos (intrusos) y pesadillas recurrentes, es posible utilizar la llamada “inundación”, donde la persona visualiza en forma controlada en la consulta, la situación de trauma. Debido a que este tipo de paciente frecuentemente vive inclinado a la crisis, la administración de todas las técnicas terapéuticas debe hacerse sobre la base de una excelente relación con el paciente, y ésta debe ser predecible y constante. Una forma de terapia importante para cualquier tipo de stress post-traumático –ya sea causado por la violencia de un fenómeno natural o por la de un ser humano– es que el sujeto expuesto a hechos de esta naturaleza sepa exactamente lo que debe hacer en caso de repetirse la situación de peligro. Esta medida reducirá notablemente la tensión en la persona. |
Página Principal | Publicaciones | Cursos y Programas Página Post-Racionalista | Chilean School of Biology of Cognition Copyright © 1996-2010 Instituto de Terapia Cognitiva INTECO |