Artículos y conferencias

Psicoterapia: Aspectos Metodológicos, Problemas Clínicos y Preguntas Abiertas

por Vittorio Guidano

INDICE

1a. Parte

2a. Parte

3a. Parte

4a. Parte

Citas Bibliográficas

1a. Parte

El objetivo de esta conferencia es un poco enfrentar los problemas controversiales abiertos en el constructivismo actual, especialmente aquéllos referidos a las implicaciones psicoterapéuticas. El constructivismo actual es un área que se ha vuelto muy popular, como ya lo vimos en la primera intervención del día de Michael Mahoney. Sin embargo, en su interior no es demasiado homogéneo, ya que hay aspectos -digámoslo así- controversiales, sobre cuestiones de base, que influencian después largamente los diferentes métodos terapéuticos al interior del constructivismo mismo. Yo me referiré en esta conferencia a tres temas principales, con sus respectivas repercusiones en el campo terapéutico. El primer punto es el tema que atañe al si mismo, el segundo es el tema que atañe al significado, y el tercer tema a tratar es el modo de entender la narrativa., vistas la importancia y popularidad que la narrativa esta asumiendo en todos estos últimos años.

Comenzamos con el primer tema, el problema del si mismo. Este es un problema bastante evidente, como lo han destacado Bob Niemeyer y Mahoney [1], en el libro editado por ellos. Si uno da una mirada panorámica al mundo constructivista actual, se hará una idea de que hay dos polaridades, dos modalidades principales de concebir el si mismo. Una es verlo como un proceso unitario o centralizado, y la otra, como un proceso tal vez más fraccionado, esto es, como resultado de una red de conversaciones. Yo creo que, sobre este argumento hay aún un poco de confusión; sobre el modo de concebir el si mismo, si concebirlo como proceso o concebirlo como entidad. Por cierto, teniendo en cuenta que hoy ya casi nadie lo considera como entidad en el sentido tradicional racionalista cartesiano, del cogito ergo sum, como un si mismo sin contexto, un si mismo impersonal. Este ya no es el si mismo concebido tradicionalmente, como una especie de constructo, de entidad central. Es cierto, hoy esta visión ya no rige más. Me parece que todavía en muchos autores que postulan una visión del si mismo fraccionado, como una red de conversaciones, se ve a primera vista esta tendencia a descontextualizar el si mismo, a tomarlo por sobre el contexto personal. Por ejemplo, me refiero a un autor del mundo constructivista que es Mascolo [2], en un artículo en que dice textualmente "si bien el si mismo es inherentemente fraccionado, su desarrollo ocurre en la dirección de una integración progresivamente creciente". Vale decir que también en los autores que llevan adelante este tema del si mismo fraccionado, surge luego la exigencia de recurrir de alguna parte a una capacidad de integración que lo haga desarrollarse de manera unitaria, aún si después esta capacidad de integración a veces aparece nula, o experiencia imaginada Hay una tendencia en esta concepción a ver el si mismo como entidad, a ver el si mismo como si fuera correspondiente o equivalente a los ingredientes, ingredientes entre comillas, a la estructura de la mente, es decir al si mismo como memoria, como percepción, o como razonamiento. La estructura de la mente consta de subsistemas que tienen -como todo en los sistemas complejos- un control coalicional, son ampliamente autonómos, aunque se coordinan al interior de un proceso unitario. Yo diría que el si mismo, la procesalidad del si mismo, la tendencia a la unitariedad del si mismo, no se considera en el juego, en el nombre de sus ingredientes, si no en la procesalidad del si mismo. El si mismo es esencialmente un proceso, no es una entidad, no es una estructura, ni un conjunto de estructuras, si no que es el proceso que da a toda esta estructura una configuración de totalidad. Es un proceso cuyo desarrollo consiste en tenerlos siempre de alguna manera unidos. También me refiero a otro aspecto, en el cual de nuevo se concibe un si mismo de tipo acontextual, sin tomar en cuenta el contexto. Me refiero al concepto de si mismo vacío, "the empty self" de Gergen [3]. Gergen tiene un libro muy famoso "El Yo Saturado", que es prácticamente el si mismo actual y disuelto. Es una entidad ilusoria y emblemática de la situación post-moderna. Yo creo, que esto es un modo de acercarse al problema de la transformación de la conciencia contemporánea, sacándola del contexto evolutivo y de desarrollo. Sabemos, que el si mismo, la conciencia en sí misma, era distinta hace cincuenta años. Sabemos que era distinta el siglo pasado, sabemos que era diversa en el medioevo y en el renacimiento. Hoy tenemos una cantidad de datos históricos que nos permiten reconstruir también la historia de la identidad personal. Aquí hay un proceso evolutivo de larga data y ¿quién podría decir que el si mismo que hoy vivimos como si mismo vacío, no sea después el centro del si mismo?, que es lo que siempre ha sido, porque siempre ha sido una ilusión. No obstante, este si mismo vacío actual, no deja de todos modos de ser un si mismo agente, un agente personalizado que vive y que desarrolla su vacío, por lo tanto, que mantiene todas sus características de si mismo como proceso activo y unitario. Desde la óptica que yo intento promover con tantos colegas desde hace muchos años, prefiero ver el si mismo como un proceso evolutivo, que tiene una historia evolutiva, que tiene una historia ontológica. Digo esto solo para delinear algunos aspectos que son controversiales. Si lo vemos como un proceso evolutivo, ello significa una capacidad de referirse a sí mismo y a los otros, que emerge a partir de ciertos primates al interior de un mundo intersubjetivo, por la necesidad evolutiva que ese mundo requiere. En un mundo intersubjetivo en el cual es necesario estar siempre consensualmente coordinados, está claro, que la capacidad de individualizarse, -la capacidad de poder reconstruir intenciones de los otros, emociones de los otros y conocer las propias- requiere de esta coordinación consensual. Entonces, desde el punto de vista evolutivo, la emergencia del si mismo es simplemente la respuesta a las presiones selectivas, evolutivas que han planteado un ambiente intersubjetivo. Entonces por esto, el punto que cabe subrayar es que el si mismo y su estructura inherente -usando las palabras de Mascolo- es dialéctico, en el sentido de que el si mismo siempre incluye al otro. En los primates, los primeros surgimientos de la capacidad de individuación van siempre acompañados, son simultáneos a una percepción, a una apreciación de la capacidad del otro. No es sólo que el si mismo comprenda siempre un sentido del otro, comnprende en general un sentido no sólo de los otros, sino de aquéllo que no es uno del mundo. El mismo hecho de desarrollar un sentido de mí, también implica un sentido canónico, es decir normativo. El hecho de desarrollar un sentido de mí mismo implica también simultáneamente, que yo me siento de un cierto modo respecto al mundo al que pertenezco, y me siento de cierto modo respecto a la canonicidad de este mundo al que pertenezco, a la normatividad del mundo al que pertenezco. Aquí la categoría de alteridad en el sentido de otras vidas o de otras personas o de otros así como del mundo, es compleja. A veces no logro entender los modos de ver el problema que encontramos frecuentemete en la literatura como si cuando uno habla de si mismo excluyera a los otros; como si el hecho de considerar a los otros implicara necesariamente hablar de un si mismo fraccionado.

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